Consagrar nuestras manos al Señorío de Cristo

¡Bendito sea Jehová, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra! (Salmo 144:1)

En este día el desafío es consagrar nuestras manos al Señorío de Cristo.
Muchísimos son los pasajes que nos hablan acerca de las manos y como pueden ser un instrumento de bendición como de maldición. Las manos son quizás una de las herramientas más importante que Dios puso en nuestro cuerpo, con ellas es posible tomar, sujetar, levantar, acariciar, golpear o trabajar.
Las manos de Jesús son nuestro ejemplo a seguir. Sus manos tocaron al enfermo, acariciaron a los niños, consolaron al angustiado, prepararon una cena y lavaron los pies de sus discípulos. Cargaron la cruz y fueron perforadas por los clavos, para decirnos a todos que nos perdonaba y amaba mas allá de nuestros pecados.
Generalmente cuando vemos una mano abierta, representa una mano de generosidad, de entrega de amor, de ayuda. En cambio la mano cerrada nos da un mensaje de no querer ayudar, no dar, no acariciar, no amar, y estar dispuestos a golpear.
Hoy en día, las manos se usan más que la mismísima lengua como medio de comunicación entre las personas. Las redes sociales son el medio que más se usa para relacionarse entre los jóvenes y los no tan jóvenes.
En ese mismo sentido, podríamos parafrasear y decir que de la abundancia del corazón se escribe en el Facebook.
Claro que es como todo, nada es malo en sí mismo, todo depende de cómo lo usamos o si vamos a la raíz, desde que espíritu surge lo que escribo.
La batalla es espiritual y mis manos en el Señor son un instrumento poderoso para sanar, bendecir, liberar. Jesús decía impondréis las manos y los enfermos sanarán. Consagra tus manos al Señor y deja que sean Sus manos, para la batalla de cada día, El nos ensañará a usarlas para levantar al caído para interceder, para alabar. Te invito a darle un aplauso de alabanza y victoria al Señor, te invito a levantar tus manos y adorar, contra éstas armas el diablo no puede vencer.
Pensando en éste tema, vienen a mi mente algunas acciones que la Palabra de Dios me invita a practicar usando mis manos.
Podemos alzarlas en alabanza. Usarlas para levantar al caído. Empujar el arado y edificar al Reino.
Finalmente, nuestra manos diseñadas por Dios, nos permiten sujetar, diseñar y escribir, como ninguna otro ser en la creación de Dios puede hacerlo. Son parte del sello del Creador en nuestra vida. Hechas a imagen de él, que sean usadas en los planes de Dios.

Oración

Señor te entrego mis manos, permite que sean Tus manos. Líbrame de no hacer Tu voluntad. Padre te doy gracias por ellas, pero te pido me hagas sabio para que en todo momento sean una herramienta útil para el Reino.

Acción


Te propongo que las pongamos a trabajar. Alzalas en adoración a Dios por un ratito, no es solo un símbolo, hay algo espiritual que se manifiesta allí. Acércate a alguien necesitado y “dale una mano” de alguna forma concreta y visible. Si no estás activo en algún área de servicio, involucrate en algo en esto días y empujá el arado.
Fuente:  Camino al Santísimo | Serie de Devocionales de 40 dias

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