“Llevar internet hasta el pueblito más pequeño de Latinoamérica”

Pablo Cardozo Herrera es ingeniero en informática, vive en Córdoba y ganó un premio en Japón por su investigación sobre el anillo de fibra óptica de la Unasur. Su proyecto fue reconocido entre 189 investigaciones de 12 países. Afirma que contar con redes seguras, eleva la soberanía digital y asegura que, aunque le lleguen ofertas de otros países, se quedará trabajando en Argentina.


“Cuando suceden este tipo de cosas empiezan a llover las propuestas laborales, pero yo elijo quedarme acá. El Estado argentino invirtió en mi especialización y me siento comprometido a devolverlo”. Estas son las palabras de Pablo Cardozo Herrera, un joven investigador, de apenas treinta años que nació en Limache, un barrio humilde de Salta capital, y que eligió Córdoba para vivir. Decidió dedicarse a la informática a los doce años, después de que le regalaron su primera computadora. Actualmente trabaja en las oficinas de Hewlett Packard (HP Argentina), liderando el área equipos de calidad y procesos de servicios tecnológicos. Dialogó con este diario sobre su proyecto, el premio que recibió en Japón y los desafíos que todavía le esperan.

– ¿Cómo llegó el premio de Japón?


Fue por un proyecto de investigación del anillo óptico de Unasur, que apunta a interconectar las redes de fibra óptica de todos los países de América del Sur. Lo que hago es un análisis del grado de innovación y cómo impacta en la defensa, en la soberanía digital. Con este proyecto se bajan costos, internet y la conectividad llega a todas partes. Al mismo tiempo se articula con los programas de Conectar Igualdad, con nuestro Arsat, con las redes 4G. Este trabajo nació porque como ingeniero en informática fui a especializarme a Brasil a través del programa BEC.AR. Estuve en el primer grupo, fuimos cuarenta y este fue mi trabajo final. Ahora me premia la sociedad de innovación y gestión japonesa y china. El año pasado presenté este proyecto en México, en la Red de Universidades y Empresas de América Latina, el Caribe y Unión Europea. Como tuvo repercusión, lo traduje para Japón, pero no creía que iba a ganar. Había investigadores de Estados Unidos, Malasia, China, Japón, Reino Unido y yo representando a América del Sur. El martes pasado me llegó el correo donde me mandaban el certificado de participación y al mismo tiempo me felicitaban porque había ganado.

– ¿Qué significó para vos la experiencia de BEC.AR?


Ahí empezó todo. El puntapié inicial fue que la Presidenta nos recibió en la Casa Rosada. Nunca me lo imaginé. Eran las 10 y media de la noche y nos recibió a todos como si fueran las siete de la mañana, diciendo: “El Estado invirtió en ustedes y ahora tienen un compromiso”. De eso se trató. En Río de Janeiro estuvimos medio año estudiando gestión de la innovación, la ciencia y la tecnología, visitando empresas exitosas como Petrobras y Embraer. Entonces me pregunté, ¿Cómo hago para demostrar esa unión sudamericana? Ahí se me ocurrió este análisis sobre el tendido de fibra óptica.

– ¿Cómo ves el nivel de investigación en Argentina, en relación a otros países de la Unasur?


Que sea premiado en un evento internacional donde competí con gente que está en la cuna de la investigación, es señal que aquí se están haciendo cosas muy interesantes; la gente que se acercó está muy interesada en el tema. De hecho, me contactó el secretario general de Unasur, me mandó una carta felicitándome y diciendo que se alegraba de ver este tipo de investigaciones con respecto a la integración de América del Sur.

– Sos muy joven, ¿cuándo te decidiste por la informática?


Yo vengo de un barrio muy humilde de Salta. No tenía computadora y era mi sueño. Un hombre allá tenía un programa por su cuenta mediante el cual premiaba a los chicos que tenían los mejores promedios. Un día me sacó del colegio y me dijo ‘Pablo, te voy a regalar una computadora’. Me entusiasmó tanto que a los 12 años decidí que quería estudiar informática. En el secundario hice una especialidad técnica y después ingeniería informática. Cuando me preguntan del Conectar Igualdad, digo que a mí una iniciativa similar me cambió la vida. No tenía acceso a esa tecnología y todo lo que logré fue por ese empujoncito que recibí.

– ¿Cómo explicarías para alguien que no conoce sobre tecnología, cuál es la principal aplicación de tu investigación?


Para el ciudadano común, cuando vamos a hacer una transacción al banco, mandamos un watsapp, enviamos un correo, estamos en las redes sociales, toda esa información antes de este anillo se iba a Europa o a Estados Unidos. En ese viaje alguien podía interceptarla y usar tus datos para algo bueno, o para algo malo como el espionaje. Lo mismo pasaba con las empresas. Empresas como YPF, Aerolíneas y Petrobras tienen oficinas de investigación. Si mandan un correo y pasa por servidores de Europa alguien puede interceptarlo y esto puede significar pérdida de competitividad. Tanto para el ciudadano común, como para nuestras empresas esto trata de generar una coraza de seguridad en información, resguardarla para que sea nuestra. Eso eleva la soberanía digital.

– ¿Qué falta para alcanzar una soberanía más completa?


El proyecto nació en 2012, impulsado por (Hugo) Chávez. Actualmente está en un 60 por ciento. Recordemos que la idea es interconectar desde Tierra del Fuego, pasando por Río de Janeiro, Caracas, Perú, Chile e interconectar todo por fibra óptica. Es un proyecto de 600 millones de dólares aproximadamente que impacta a 400 millones de personas. No solamente es tender fibra óptica, es un esfuerzo conjunto con otros programas como Argentina Conectada, el Plan de Industrialización 2020, el Arsat, los satélites que está haciendo Brasil. La idea es hacer más segura la conectividad, bajar los costos y que le llegue a todas las personas. Llevar Internet hasta el pueblito más pequeño de Latinoamerica significa considerarlo un bien democrático.

– ¿Qué proyectos vienen a futuro?


Como el proyecto del anillo óptico no terminó, está todavía en ejecución, mi idea es seguir avanzando la investigación en cuanto se cumplan las etapas de la investigación, intentando llevar este trabajo a otras partes el mundo. La primera puerta fue Japón, pero quedan todavía muchos lugares del mundo donde quiero llevar este caso de éxito de la Unasur. No solo por mí, sino para que se conozca que América del Sur trabaja por la seguridad de la información. ¿Qué genera eso? Confianza para que las empresas inviertan en nuestras empresas porque son seguras.

Fuente: elargentinocordoba.infonews.com

Share:

0 comentarios