Mis Ojos

La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. (Mateo 6:2).

Cuantos pasajes que hablan acerca de la importancia de nuestros ojos, y con ello diversos temas al respecto: nuestra mirada, nuestra visión y nuestros ojos espirituales.
Desde el Edén y pasando por toda la Biblia, muchas cosas se dispararon tanto para bien como para mal, a partir de cómo se usaron los ojos, a que miraron y en quien pusieron su mirada.
Al “ver” el árbol, Eva fue seducida a tomar de aquello que Dios dijo: “No”. Satanás fue el artífice de la primera publicidad hecha al hombre: “Dale, comé del árbol”, todas sus herramientas cual mejor estudioso del marketing fueron usadas para que la mujer cayera en la trampa de creer que con ese producto su vida cambiaría. Cualquier semejanza con la actualidad, ¿pura coincidencia?
Yo diría que no, al contrario, Satanás sabe de nuestra debilidad, y que por los ojos se despierta en nosotros el deseo de obtener aquello que nos seduce. Nos seguirá ofreciendo aquello que no debemos tomar.
Cuantas economías quebradas en hogares por dejarse llevar por el deseo de nuestros ojos sin contemplar si lo podremos pagar. Cuantos matrimonios destruidos porque uno de ellos puso la vista en un tercero, trayendo adulterio al hogar. Ni hablar de los vicios desatados porlo que codiciaron nuestros ojos.
A Jesús, satanás lo llevó a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Yo me pregunto, si Je sús mismo tuvo que vencer una publicidad de ¡Compre ya!, y hágase esclavo, cuánto más nosotros estaremos sometidos a ofertas de todo tipo. Un consejo ¡No negocie con Satanás!
David en su mejor momento cometió un primer error, en el tiempo en que los Reyes van a la guerra se quedó en el palacio, y por estar en el lugar incorrecto cometió un segundo error, fijó su mirada en la mujer de otro hombre, y como sabrán, las cosas fueron en picada de ahí en más. Bien pudiéremos llamar a este tiempo “La Era de lo Visual” con el auge de la tecnología nuestra vista está expuesta todo el tiempo.
Tan solo un click en tu celular, computadora o el control de la tele y podés mantener tu mirada en aquello que ensucia tu vida.
El desafío es grande, pero no imposible, Jesús venció para que nosotros en Él obtuviéramos la victoria. Hay tiempos de arrepentimiento y limpieza, hoy te invito a consagrar tus ojos al Señor.
Es decir, dale el control a Dios, dejá que Él sintonice el canal correcto para que tu vida esté llena de luz. El salmista decía: “Una cosa he demandado de Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”. (Salmos 27:4)
El Apóstol Pablo nos invita a poner los ojos en Jesús el autor y consumador de nuestra fe. Seamos sabios, démosle el control al Señor

Oración:

Señor consagro mis ojos, mi visión y te pido abre mis ojos espirituales, que pueda poner cada momento de mi vida solamente mi mirada en Ti.

Acción:

Hoy tomamos desiciones importantes y descartamos de nuestra casa y nuestra vida, todo aquello que sea nocivo mirar. Si hubiera en tu casa pornografía, tírala. No dediques tiempo a programas que dañan tu corazón. Lee y edifica tu corazón.

Fuente:  Camino al Santísimo | Serie de Devocionales de 40 dias

Share:

0 comentarios