Que Cristo sea el Señor de nuestros pies

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! (Romanos 10:15)

Ayer hablamos de las manos y se las consagramos a Dios, hoy te quiero invitar a consagrar y dejar que Cristo sea el Señor de nuestros pies.
Los pies aluden a nuestro andar en la vida, son los instrumentos que Dios puso para que pudiéramos movernos en nuestro diario vivir.
Es sorprendente y te invito a que lo verifiques si buscas en una concordancia bíblica la palabra pies, veras que los pasajes, son muchísimos y al igual que los anteriores miembros de nuestro cuerpo, la Biblia nos muestra que son muy importantes.
Me gusta mucho la frase “siguiendo las pisadas de Jesús”,justamente en nuestro diario andar este es un aspecto muy importante para dejar que Dios tome el control y enderece nuestras pisadas.
El Salmo 1 comienza diciendo que es bienaventurado el hombre o mujer, que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores...
El pasaje que elegimos refiere a lo que hizo Jesús todo el tiempo que estuvo en la tierra, caminar, caminar y caminar. Son varios los pasajes donde se destaca que Jesús recorría todas las ciudades, aldeas y pueblo.
Su última indicación a su Iglesia fue “ID por todo el mundo”. Cuando lo haces, te conviertes en un embajador de la paz.
Si le das el control de tus pies al Señor, alumbrará tu camino. Pablo el apóstol, nos invita a que de la misma manera que creímos, andemos en Él, es decir que nuestro caminar, sea un reflejo de nuestra fe. Pasos que siguen los de Jesús, son pasos que se dirigen al trono de Dios.
Al entrar al templo a ministrar a Dios, los sacerdotes se lavaban los pies, pues tenía que ser gráfico el acto de librarse del polvo del camino, acumulado durante todo el día. Nosotros también, nos limpiamos de la tierra acumulada y dedicamos nuestro caminar. Jesús lo marcó, cuando de manera dramáticamente amorosa, tomó una pequeña toalla y una palangana y arrodillándose, limpió los pies de sus amados discípulos. Fue necesario recordarle al apóstol Pedro (Juan 13) que lavando los pies, simbólicamente se santifica al andar.
Pablo recuerda además que a la hora de caminar, que sea hecho en paz. Efesios 6, habla de nuestros pies recubiertos con el evangelio de la paz, caminamos armados de paz, venciendo la invitación constante a la violencia y la agresión.

Oración

Señor quiero caminar siguiendo Tus pisadas, te entrego mis pies, dirige mi andar de cada día. Ayúdame a caminar llevando el evangelio de las Buenas Nuevas, quiero ser un embajador de Tu Paz. Espíritu Santo, me dedico a Ti una vez más y confío en que Tú haces la obra y no yo.

Acción

Renunciamos a la violencia. Hemos elegido otro camino, el de Tú amor, el de Tú paz. Si al pensar y orar por éste tema, reconoces caminos que has transitado, que no han sido de bendición, renuncia a ellos y trata de reparar lo torcido de cualquiera de tus sendas.

Fuente:  Camino al Santísimo | Serie de Devocionales de 40 dias

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