Un original cartel de "ya vuelvo" recorre el mundo a través de la Web.

Apareció en la puerta de una pequeña librería. Alguien le sacó una foto y la subió a Facebook. Desde entonces la historia se propaga sin pausa.


Antes de tener su pequeña librería llamada Casa Tomada, en Sevilla, España, María José Barrios decía, en broma, que algún día usaría uno de los microrrelatos que había escrito para reemplazar el clásico cartel de “Vuelvo en cinco minutos”. En 2013 lo hizo y nada extraordinario ocurrió. Un mes atrás volvió a hacerlo. copió a mano el breve cuento y lo pegó en la puerta de vidrio de su local. Lo hizo como broma para el relativamente pequeño círculo formado por quienes trabajan en la librería y sus clientes. Y todo quedó en ese terreno hasta que alguien le tomó una foto al cuento-cartel y lo subió a Facebook. Entonces María José supo en primera persona qué es un fenómeno viral. Que comenzó con su escrito reproducido en miles de perfiles de redes sociales y terminó con ella atendiendo periodistas en su comercio y respondiendo llamadas de diferentes puntos del planeta.

El relato-cartel dice:

Estimados clientes,

He salido un momento a pedir la mano de Rosaura, la hija del sastre. Llevo demasiado tiempo solo.
Si acepta, huiremos juntos de la ciudad, nos casaremos en la primera iglesia que encontremos en el camino, y tendremos dos hijos. Al mayor lo llamaremos Anselmo, por mi abuelo.
De lo contrario, volveré en cinco minutos.
Gracias y disculpen las molestias.
Mª José Barrios
Barrios le contó al suplemento Verne del diario El País de Madrid que la gente se para a leer el cartel por la calle, tanto peatones como conductores que aprovechan el semáforo para interesarse por la historia. Incluso hay gente que entra a su librería preguntando por los protagonistas de la historia o para "desearle suerte a Rosaura".
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Más aún, muchos se sorprenden cuando se enteran de que en la tienda no trabaja ningún hombre.
El breve cuento fue publicado en 2008 en el libro Cuentos mínimos y además de estar sobre una cartulina en la puerta del local también figura en el dorso de las tarjetas de visita de Casa Tomada.
El particular cartel de “Ya vuelvo” es una de las movidas más que ha hecho la librería usando sus vidrieras como canal de comunicación. "Durante unos meses teníamos un 'museo de la novela', con carteles en los que escribimos a mano los comienzos de varias novelas. Cuando íbamos a tomar café enfrente, veíamos cómo la gente se paraba a leer", contó María José Barrios a Verne.

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