¿Cómo podemos ser motivados a dar cuando nos enfrentamos a la pobreza?


El apóstol Pablo señala a la iglesia de Macedonia como un ejemplo de la clase de donaciones que agradan a Dios, que ayudan a avanzar su Reino, y activa sus bendiciones en nuestras vidas personales. Note lo que Segunda de Corintios 8: 2-7:

“Estas iglesias han pasado por muchas dificultades, pero están muy felices. Son muy pobres, pero han dado ofrendas como si fueran ricas.  Les aseguro que dieron todo lo que podían, y aún más de lo que podían. No lo hicieron por obligación, sino porque quisieron hacerlo,  y hasta nos rogaron mucho que los dejáramos colaborar en esta ayuda al pueblo de Dios.  Hicieron más de lo que esperábamos. 

Primero se entregaron a sí mismos al Señor, y después a nosotros. De este modo, hicieron lo que Dios esperaba de ellos.

Tito fue quien comenzó a recoger entre ustedes las ofrendas para esta bondadosa ayuda. Por eso le rogamos que siga haciéndolo.  Todos saben que ustedes son buenos en todo: su confianza en Dios es firme, hablan mejor, saben más, tienen mucho entusiasmo para servir a los demás, y nos aman mucho. Ahora les toca ser los mejores, contribuyendo para esta bondadosa ayuda. ” (TLA)

Aquí había una iglesia que había experimentado grandes dificultades. Ellos estaban sufriendo bajo persecución por su fe en Jesús. Sin embargo, incluso en tiempos de problemas y  pobreza, una actitud de dar surgió en este cuerpo de creyentes que se convirtió en un ejemplo para la Iglesia en general de todos los tiempos.

¿Cómo pudieron ser motivados a dar cuando se enfrentaban a la pobreza? ¿Cómo tenían tal alegría en dar cuando estaban soportando tales dificultades personales?
Cuando llegamos a creer las promesas del pacto que están vinculados con honrar a Dios con nuestra riqueza, podemos entender fácilmente la alegría de estos creyentes macedonios en el dar. Ellos estaban actuando en fe para promover el Reino de Dios con sus propios recursos y recibir el aumento que Dios promete a todos los que dan de corazón.

Los macedonios se inspiraron en dar por la promesa de Dios. Dieron a los pobres, a pesar de que eran pobres. ¿Por qué? Porque creyeron la Palabra de Dios, que dice: 

" Si ayudas al pobre, le prestas al Señor,
    ¡y él te lo pagará!" (Proverbios 19:17 NTV).

Podemos hacer lo mismo que estos primeros creyentes hicieron. Cuando nos enfrentamos a la falta de cualquier tipo, podemos activar las promesas de Dios al dar de acuerdo a Su Palabra. 

Literalmente podemos dar arrepintiéndonos y saliendo de la falta o pecado que pudiéramos estar cometiendo. Esta fue una de las verdades que inspiraron a los creyentes macedonios a dar, además de su deseo de satisfacer las necesidades de aquellos a los que les estaban dando.

En la mente del apóstol Pablo,  “dar” era un tema tan vital que él dejó a Tito en la ciudad con esta iglesia para enseñar y ayudar a los creyentes a madurar en esta área. Nótese de nuevo la forma en que Pablo dijo: “Dado que ustedes sobresalen en tantas maneras   quiero que también sobresalgan en este acto bondadoso de ofrendar.” (2 Corintios 8: 7).

El camino de Dios para aumentar es a través de las ofrendas. Esto es totalmente contrario a la mentalidad del mundo actual. De acuerdo con el razonamiento natural, la única manera de aumentar es imprescindible adquirir. Pero en la economía de Dios, el aumento es el resultado de nuestra obediencia en dar.

Por supuesto, nuestras prioridades en la vida deben estar en armonía con las prioridades de Dios en relación a dar. En cuanto a esta iglesia en Macedonia que sirve como nuestro ejemplo, Pablo dice en el versículo 5, "... hicieron más de lo que esperábamos, porque su primer paso fue entregarse ellos mismos al Señor y a nosotros, tal como Dios quería".

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