Raimundo Lulio primer misionero cristiano entre los musulmanes

Ramón Llull (1233-1315), conocido en su tiempo por los apodos de Arabicus Christianus (árabe cristiano), Doctor Inspiratus (Doctor Inspirado) o Doctor Illuminatus (Doctor Iluminado), es un personaje importantísimo para la literatura catalana, ya que fue gracias a él y sus obras que se comenzó a definir para las composiciones en lengua catalana el concepto de novela tal y como lo conocemos hoy en día. Además, fue clave para el desarrollo de la lengua catalana, creando nuevas palabras mediante la derivación u otros procedimientos. Pero Llull en realidad no tuvo en ningún momento una voluntad literaria, sino que era filósofo, místico, teólogo y misionero, y en los tiempos medievales, para difundir las ideas cristianas entre la gente analfabeta, se requería un mensaje doctrinal, que estuviera adornado con todos los recursos retóricos literarios posibles. Así, sus habilidades literarias funcionaban como vehículo para mensajes de fuerte componente ideológico, con el objetivo de reconducir al lector hacia su terreno.

La lucha más dura de Ramón Lulio fue, la que pudiéramos llamar, lucha por conseguir la conversión del cristiano en el más profundo sentido bíblico, un cambio total de la escala de valores en la cristiandad, desde la cabeza a los pies.
Si los cristianos cumplieran con su obligación de ser "amadores, servidores y loadores" de Dios harían todo lo posible para seguir el fin primario del mundo, es decir, "que Dios sea conocido, amado y servido". 
El constante lamento luliano que "apenas hay hombre alguno que haga aquello para lo que ha sido creado" es la causa del fracaso de su Ars, de cuya eficacia Lulio jamás dudó. Nunca se apunta una duda a la posibilidad de que todos los hombres se hagan cristianos. La culpa es de los mismos cristianos, a quienes los ideales de Ramon les parecieron siempre locura. El mismo tuvo conciencia de la extrañeza y radicalidad de su proceder presentándose en sus obras como Ramón, el loco: "Quiero ser loco para dar a Dios gloria y honra y no quiero tener medida en mis palabras por fuerza de gran amor".

La predicación -Lulio es el único laico que en la Edad Media formuló una teoría de la predicación cristiana- no ha de servir para mover emociones sino para enseñar al cristiano a comprender su fe. Lulio se percata -y esto es algo específicamente luliano- que la creencia puede ser un obstáculo para hacer uso libre de la razón. El fin de toda su larga e incansable labor era conseguir que el hombre pudiese ejercer la capacidad de pensar aplicándola a objetos y problemas que estuvieran por encima de lo meramente sensible. Lulio lamenta que "la mayoría de los hombres en este mundo no saben entender y no saben amar". Comunicar una ciencia al pueblo para enseñar al pueblo la verdad y el amor es la razón de ser del ideario luliano. Convencer al hombre del "gran placer espiritual de entender" por encima de las necesidades y placeres sensibles y también por encima de la mera creencia sin reflexión era el fin primordial y la razón de ser de su incansable y larga actividad.

Ramón Llull se ocupó de labores misioneras viajando por la costa sur del Mediterráneo, en el norte de Africa.

Todos sus estudios y obras tenían el objetivo de explicar y demostrar la coherencia de la creación, la grandeza de Dios, ... En este sentido se introdujo también en las matemáticas: la lógica simbólica tiene un papel muy importante en su obra Árbol de la Ciencia (una verdadera enciclopedia), o el pensamiento combinatorio, que ejerció una gran influencia sobre matemáticos posteriores (como Leibnitz). En su obra Ars Combinatoria aparece  por primera vez la denominación de combinatoria que hoy se usa.

Tuvo una vida muy agitada, estuvo encarcelado, hizo muchos viajes, publicó numerosas obras, su última actividad como misionero se dio en Túnez (1314-1316), donde parece ser que fue martirizado por unos árabes en su vuelta a Mallorca, aunque se dice que murió en su ciudad natal, donde fue enterrado en el convento de San Francisco.

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