Reglas para la interpretación de las escrituras

Antes de iniciar, definiremos algunos términos que se emplearán en esta sección.
Texto. (Del lat. textus). m. 1. Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos. || 2. Pasaje citado de una obra escrita u oral.
Contexto. (Del lat. contextus). m. Entorno lingüístico del cual depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmento considerados. || 2. Enredo, maraña o unión de cosas que se enlazan y entretejen.
Regla fundamental
La Biblia es su propio intérprete. Ella no requiere de defensas o argumentos a favor de lo que enseña. La Biblia es explicada por la misma Biblia.

Al ignorar esta máxima se pueden tomar textos fuera de su contexto fácilmente y no solo eso, sino también enseñarse de manera equívoca con resultados que pueden llegar a ser devastadores. Si entendemos esta regla primordial evitaremos caer en serios errores. Debemos recordar que el primer mal intérprete de las Escrituras fue satanás (Gen. 3:1-6; Mt. 4:1-11). Por lo tanto, si el estudiante de la Biblia no se toma el tiempo para aprender a trazar la Biblia podemos fácilmente sucumbir al error sin darnos cuenta aún.
La Ley de Jehová es perfecta (Sal. 19:7) y no hay error alguno en ella sino en el hombre; y ha sido inspirada divinamente y nos ha sido dada para enseñarnos, redargüirnos, corregirnos e instruirnos en justicia a fin de que alcancemos la perfección por medio de ella y estemos enteramente preparados para realizar toda buena obra (2 Ti. 3:15-16). El Señor Jesucristo nos exhorta a escudriñar las Escrituras para hallar la verdad, y no a interpretar las Escrituras para establecer la verdad a nuestro antojo (Jn. 5:39).
Si deseamos ser fieles a Dios debemos permitir que la Palabra se interprete por sí misma sin quitarle o añadirle. El Señor advierte lo siguiente: (Ap. 22:18-19). De esta regla se desprenden otras varias que analizaremos a continuación.

Regla No. 1.
Se deben tomar las palabras en su sentido usual y ordinario (figurado); es decir, en lenguaje fácil de entender de acuerdo a la época en que fue escrito.
 Aquí aplican los hebraísmos o términos usados por lo judíos para referirse a algunas cosas (Lc. 14:1).
Debe tenerse en cuenta que el sentido usual y ordinario no siempre equivale al sentido literal; es decir, en deber de tomar las palabras y frases en su sentido ordinario o literal, no significa que siempre debe tomarse “al pie de la letra”. Como se sabe cada idioma tiene sus modos propios y peculiares de expresión, y tan singulares, que si se traducen al pie de la letra se pierde o se destruye completamente el sentido real y verdadero.
El lenguaje usado por los escritores sagrados no es propio de personas cultas o de cierta clase social, sino que usaron un lenguaje tan sencillo que cualquiera podía entenderles. Nunca usaron un lenguaje rebuscado o seco, sino uno figurado y popular. En todos sus mensajes utilizaron toda clase de figuras retóricas, símiles, parábolas y expresiones simbólicas con el único propósito de enriquecer sus palabras, además de usar ejemplos prácticos y aplicables a su época.
Veamos algunos ejemplos:
Ejemplo 1. (Gen. 6:12): “toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. Tomando aquí las palabras “carne” y “camino” en sentido literal, el texto pierde significado por completo. Pero tomándola en sentido ordinario, al usarse como figuras, es decir, “carne” en sentido de “persona” y “camino” en sentido de costumbres, modo de vivir o proceder, ya no solo tiene significado, sino un significado terminante, diciéndonos que “toda persona había corrompido su modo de vivir”; y dentro del contexto, Pablo declara, sin figura, diciendo: “No hay quien haga lo bueno” (Rom. 3:12).
Ejemplo 2. (Lc. 15:8): “Pregunta Jesús: ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma no enciende el candil y barre la casa y busca con diligencia hasta hallarla?”. En este verso, tomado al pie de la letra, si bien hallamos una pregunta interesante, estamos lejos de comprender la verdad que encierra. Pero sabiendo que contiene una parábola, cuyas partes principales y figurativas requieren interpretación ydesignan realidades correspondientes a las figuras, no vemos aquí ya meramente una pregunta interesante, sino a una mujer que representa a Cristo; un trabajo afanoso que representa un trabajo semejante que está llevando a cabo Cristo; y una moneda perdida, que representa al hombre perdido en el pecado; todo esto exponiendo e ilustrando admirablemente la misma verdad que expresa Cristo sin parábola, diciendo: "El hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido." (Lc. 19:10).


Actividad. Aplicando la regla fundamental y la regla no. 1, interprete Jn. 5:39, que dice: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;”. Para interpretarlo, considere lo siguiente: ¿A quién se estaba dirigiendo y porqué les decía que escudriñaran las Escrituras?

Regla No. 2.
Tomar las frases o las palabras en el sentido que indican el conjunto de palabras que rodean la frase.
Por ejemplo:
Ejemplo 1. Usando la palabra “FE”.
(Gal. 1:23): “Solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.” Del conjunto de palabras de esta frase vemos claramente que la palabra fe, aquí se refiere a la doctrina del evangelio.
(Hch. 17:31): “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Del conjunto de palabras de esta frase vemos claramente que la palabra fe, aquí no significa confianza ni creencia en el evangelio sino se refiere al testimonio de los hechos.
Ejemplo 3. Usando la Palabra “CARNE”.
(Ef. 2:3): "Vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne…”;  aquí la palabra carne se refiere a los deseos que nos llenan de placeres y deleites y que satisfacen únicamente a nuestros sentidos pero jamás a nuestro espíritu.
(Gal. 3:3): "¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?"; aquí la palabra carne se refiere a los ritos que observaba la ley mosaica.
Actividad. Aplicando la regla fundamental, la regla no. 1 y 2, interprete Rom. 6:12-13, que dice: “12No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.”.
Apoye sus palabras con otras citas bíblicas.

Regla No. 3.
Tomar las palabras en su contexto; es decir, considerar los versículos anteriores y posteriores para lograr una correcta interpretación de cualquier pasaje escritural, por muy oscuro que este parezca.
Por lo cual, debemos empezar a leer unos versículos antes y continuar leyendo unos versículos después del texto que pareciera difícil de estudiar y comprender.
Cuando estudiamos cualquier pasaje o expresión dentro de su contexto, nos encontramos con datos que nos aclaran el panorama y nos disipan cualquier duda que pudiera surgir al estudiárseles.
Ejemplo.
Habiendo dicho Jesús: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” y “mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Jn. 6:54-55). Solo leyendo el contexto podremos saber si estas frases se deben tomar en el sentido material o espiritual. Efectivamente leemos en Jn. 6:63: “El Espíritu (el sentido espiritual de los dicho) es el que da vida; la carne (el sentido material) para nada aprovecha.” Comer la carne y beber la sangre equivale, pues, a apropiarse por la fe del sacrificio de Cristo en la cruz del calvario, de lo que, como se sabe, resulta la vida eterna del creyente (Jn. 6:48-63)
Actividad. Aplicando la regla fundamental, la regla no. 1, 2 y 3, interprete Mt. 18:18, que dice: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.”.
¿A qué se refiere esta cita?

Regla No. 4.
Tomar en consideración el propósito del libro o pasaje en que ocurren las palabras o expresiones oscuras.
Esta regla no es más que la ampliación de las anteriores en caso de no ofrecer suficiente luz, ni el conjunto de la frase ni el contexto, para remover la dificultad y disipar toda duda. Esta regla se usa cuando las primeras tres reglas no han logrado esclarecer algún pasaje.
El propósito de un libro se conoce leyéndolo completamente y estudiándolo con atención varias veces, teniendo en cuenta cuándo y a qué personas se escribió.
Por poner algunos ejemplos vemos que el propósito de toda la Biblia lo hayamos en Rom. 15:4 y 2ª Tim. 3:16-17; el de los evangelios, en Jn. 20:31; el de 2ª P. en el capítulo 3:2; el de los proverbios en el capítulo 1:1,4.

Ejemplos: Es evidente que las cartas a los gálatas y a los colosenses fueron escritas debido a los errores que, con gran daño, pretendían implantar en las iglesias algunos falsos maestros (pseudo-creyentes) que judaizaban la doctrina de la gracia de Dios. Estas cartas tiene como propósito el exponer con toda claridad la salvación dada gratuitamente por Dios a través del sacrificio de Cristo en la cruz sin las obras de la ley, siendo esto totalmente contrario a las enseñanzas judaizantes, las cuales predicaban las obras de la ley como, la observancia de días y ceremonias judaicas, la disciplina o flagelación del cuerpo, entre muchas más.
El tomar en cuenta el propósito del libro estudiado, nos ayuda a aclarar las contradicciones aparentes. Cuando Pablo dice en la carta a los Romanos  que el hombre se justifica por la fe sin las obras (Rom. 3:28), mientras que Santiago afirma que el hombre se justifica por las obras y no solamente por la fe (Stgo. 2:24), desaparece la contradicción aparente desde el momento que tomamos en consideración el diferente propósito que lleva cada una de esas cartas.
Pablo combate y refuta el error de los que confiaban en las obras de la ley mosaica como medio de la justificación rechazando la fe en Cristo; por otra parte, Santiago combate el error de unos desordenados que se contentaban con una fe imaginaria, descuidando o rechazando las buenas obras a partir de un corazón renovado por la fe en Jesucristo.
La justificación ante Dios de un hombre depravado se hace únicamente por la fe en Jesucristo y sin las obras de la ley; pero el mayor testimonio de que hemos creído en el Señor y que hemos renunciado a la vida de maldad se hace evidente por medio de las obras. El Señor Jesucristo dijo, referente a esto último: “por sus frutos los conoceréis”.
Actividad. Aplicando la regla 4, indique el propósito de la carta de Judas.

Regla No. 5.
Es importante comparar los pasajes paralelos.

¿Qué son los pasajes paralelos? Todos aquellos pasajes que tienen una relación entre sí mismos o que se refieren, de algún modo inclusive, a un mismo asunto.
Es importante considerar que el paralelismo se da tanto en palabras como en ideas y enseñanzas generales.
Ejemplo 1: Las marcas de Cristo
(Ga. 6:17)
“De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.”
Este texto es muy usado por aquellos que dicen tener unas marcas o estigmas en el cuerpo, incluso los católicos lo usan mucho para justificar la flagelación.
Para interpretar este texto y entenderle correctamente es necesario aplicar esta regla. Veamos.
(2 Co. 4:10-11)
10llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 11Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
(2 Co. 11:23-28)
23¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. 24De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; 28y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.
(Flp. 4:12-13)
12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Entonces de acuerdo a estos pasajes paralelos podemos darnos cuenta de que Pablo al referirse a las “marcas” se estaba refiriendo todo el castigo recibido a manos de sus perseguidores o por las circunstancias vividas por causa del evangelio de Cristo.




Estos eran pues, los resultados físicos de la persecución (cicatrices, heridas y más) que identificaban a Pablo como alguien que había sufrido por el Señor (Hch. 14:19, 16:22; 2 Co. 11:25).
Las “marcas” que hoy usan los “siervos de dios (por cierto que es mamón) son: Armani, Hugo Boss, hoteles y aviones gran turismo, etc.
Ejemplo 2: Las vestiduras del creyente
(Ga. 3:27)
“porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.”
Algunas doctrinas han interpretado mal este texto para argumentar su forma de vestir (como monjas o totalmente tapados con túnicas). Comparemos los pasajes paralelos:
(Rom. 13:13-14)
13Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
(Col. 3:12-14)
12Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

Por medio de estos pasajes podemos darnos cuenta claramente que las Escrituras nunca se están refiriendo a un tipo de atuendo o ropa en particular sino más bien a los frutos que todo creyente fiel debe manifestar ante todos, sean estos creyentes o no.

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