Cuando le dices Sí a Dios

No todos somos iguales, ni somos llamados a ser clones de algunas "superestrella" en el mundo cristiano. Cada uno hemos sido colocados en el cuerpo de Cristo y por lo tanto debemos cultivar nuestro lugar individual en su servicio.

Cuando esta verdad se vuelve real para nosotros, la importancia de las distintas posiciones en el Cuerpo de Cristo va a ser fácil de apreciar. El regalo habla más de Aquel que nos dio los dones que de nosotros que lo poseemos. En otras palabras, los dones de Dios se manifiesta en nuestra vida  para glorificarlo. Los dones dan testimonio de su poder para hacer cosas extraordinarias a través de gente común.

La comprensión de este principio nos libera de la trampa destructiva de la comparación y la competencia. No estamos en una carrera unos contra otros en el Reino de Dios, y no debemos medir nuestro éxito o fracaso por las capacidades o las diversas facetas de la gracia de Dios en los demás. Si pertenecemos a Dios, debemos servirle.

En Segunda de Corintios 10:12, el apóstol Pablo dijo: " Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos."(RVR).
La importancia no está en cuán grande o pequeña es nuestra contribución al Reino de Dios, sino en que estemos enfocados a hacer de acuerdo a su propósito para nuestra vida. Lo que necesitamos es estar seguros de que estamos siguiendo la voz de nuestro Pastor Jesucristo, eso es lo importante.

Cuando Pablo habla del llamado de Dios que está en cada persona, pone en perspectiva la razón del propósito para cada uno. Note lo que Pablo dice en Primera de Corintios 1: 26-29:
" Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia."(RVR).

Claramente, no es por logros o personalidad que Dios nos elije, sino simplemente busca alguien que diga "sí aca estoy". Dios recibe la gloria cada vez que una persona se pone a disposición de Él.
Cuando nos damos cuenta de que Dios nos llamó para su plan y no debido a alguna cualidad mística que poseíamos, sabemos que podemos ser utilizados por él. Podemos así cumplir el propósito de Dios en nuestra vida y mantener un corazón que desea seguirle.

El llamado de Dios y de nuestro servicio a Dios no se limitan a lo que se hace en un servicio de la iglesia o de una reunión evangelistica. Cada uno de los muchos dones y gracias que Él concede a su pueblo es un aspecto vital para el ministerio del Evangelio. Si el ministerio es la administración, dar o ayudar, es importante ver que Dios usará todo don que Él otorga para su gloria, no la gloria del destinatario.

Tenemos que tomar el tiempo para saber qué dones el Señor nos ha dado, y entonces podemos empezar a cultivar esos dones. Escuche a su dirección y siga su propósito. Cuanto más entendamos lo que el Señor nos ha llamado a hacer, más útil seremos en el Reino de Dios.

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