La Paz que gobierna nuestros corazones

El mayor deseo de Dios es tener compañerismo con el hombre. Nada es más importante para Dios o más vital para nuestro bienestar en esta vida. A pesar de ello, muchas veces todavía luchamos con esta idea y nos sentimos incómodos hablando con Dios. 
A veces incluso creemos que no Dios no nos. Es porque hemos perdido, el don de comunión con Dios. No estamos tomando ventaja de este don diseñado para proteger lo que la Biblia llama el corazón, o el espíritu.

Este don es el regalo de Dios de la paz. Obtener la Paz de Dios y dejar que haga su obra es lo más importante que podemos hacer por nosotros mismos. Como un soldado vigila una ciudad para mantener alejados a los enemigos e intrusos, Dios nos ha dado este regalo como un poderoso protector para proteger nuestros corazones. Pero este regalo sólo puede funcionar si nos sometemos a ella.
La paz de Dios, como la Biblia lo describe, es una fuerza que cambia la vida en dos aspectos vitales relacionados con el corazón. En primer lugar, se le asigna el guardar nuestros corazones:
" Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús."(Filipenses 4: 7 NVI).

Cuando ponemos nuestra confianza en el Señor, negándonos a preocuparnos por las cosas que vienen en contra de nosotros, podemos orar y darle gracias por la respuesta a nuestra situación. Sólo después de que oramos y presentamos la situación al Señor, de una vez por todas, vamos a experimentar la paz que Dios promete. Cuando la paz guarda nuestros corazones, estamos protegidos de la avalancha de información perjudicial que llena el mundo de hoy. Una vez que somos libres de la preocupación, vamos a ser capaces de escuchar la guía que necesitamos para navegar en esta vida. Sin paz, nuestra mente se distrae con todo lo que oímos y vemos a nuestro alrededor.

Una segunda tarea de la paz es la de actuar como árbitro en nuestros corazones ─ que nos ayuda a tomar la decisión correcta en medio de situaciones difíciles. El apóstol Pablo dice:
" Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos." (Colosenses 3:15 NVI).

Cuando la paz de Dios gobierna en nuestros corazones estamos libres de la confusión que se respira en la sociedad actual. 

Luego, cuando tenemos que tomar una decisión, lo hacemos en base a lo que nos trae la paz. Cuando se pierde la sensación de paz, es un signo evidente de que algo anda mal.

Podemos permitir que la paz se convierta en la guardia y árbitro en las decisiones que tomamos hoy! Y no  permitir que la confusión se arraigue en nuestras mentes.

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